LEEMOS: (Lc 10, 13-16)

En aquel tiempo, dijo Jesús: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafárnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado.»

 

MEDITAMOS:

Hay que pedir la conversión diariamente. Reconocer que la fe es un don de Dios y que, por tanto, no está sólo en nuestras manos mantenerla, sino que es una gracia de Dios. Tengamos humildad para estar abiertos a lo que nos dice el Señor. Que escuchemos su Palabra, la asimilemos, la cumplamos, la hagamos vida, la celebremos, y, después, hablemos a los demás dando testimonio de Jesús.

 

ORAMOS:

Señor: Danos un corazón humilde para escucharte, que seas Tú el Centro, que intentemos cumplir tu voluntad, que seamos testigos tuyos. Danos la gracia de la conversión.