LEEMOS: (Lc 10, 38-42)
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta, se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán.»
MEDITAMOS:
Hoy celebramos la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario. El Evangelio de hoy nos invita, como decía el Padre Kolvenbach, SJ, a centrar nuestra vida en el Espíritu y en la intimidad con el Señor. Una de las actividades orantes que podríamos hacer, todos los días, pero especialmente hoy, sería rezar el santo Rosario. Como decía Benedicto XVI, un medio de gran utilidad es el rezo personal y comunitario del santo Rosario, que recorre junto a María los misterios de la vida de Cristo.
MEDITAMOS:
Señor: Que te dediquemos tiempo de oración junto a María.
