LEEMOS: (Lc 11, 27-28)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:

“Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”.

Pero Él dijo:

“Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”.

 

ORAMOS:

Las Lecturas de hoy son especiales para España. El motivo es que celebramos en este día Nuestra Señora la Virgen del Pilar. Jesús, como sabemos, ante el grito de una mujer llamando bienaventurada a su Madre, respondió que es mejor ser bienaventurado cuando se escucha la palabra de Dios y se cumple. La primera que lo hizo fue su Madre. Por eso, es la primera bienaventurada. Dicho esto, llama la atención que empleen la palabra “bienaventurada” y “bienaventurados”: ¿Es que las Bienaventuranzas no se encuentran en el Sermón de la Montaña? Se encuentran ahí, en efecto, pero también en otros lugares del Evangelio, como es el caso. De modo que es una invitación feliz a escuchar la palabra de Dios y cumplirla. ¿Dónde encontramos esa Palabra? En las Sagradas Escrituras; en los Sacramentos, sobre todo en la Eucaristía; en nuestros hermanos, sobre todo, los más pobres; en la naturaleza; y en nuestro corazón. Estemos, pues, abiertos, a escuchar la Palabra de Dios y a cumplirla. Reservemos y dediquemos un tiempo para Jesús cada día. No sabremos escuchar la palabra de Dios en los momentos más difíciles si no nos entrenamos a hacerlo en nuestra vida cotidiana.

 

ORAMOS:

Señor: Danos un corazón humilde y perseverante para escuchar tu Palabra y cumplirla.