Santoral

La Asunción de Nuestra Señora (s. I)

La Asunción de Nuestra Señora. Nuestra Señora del Alcázar, de Begoña, de la Paloma, de Los Reyes, del Alba. Santos: Alfredo, Alipio, Arnulfo, Juan, obispos; Luis Batis Sainz, sacerdote mártir; Napoleón, Saturnino, Manuel Morales y Salvador Lara Puente, mártires; Alicia (= Adela), Margarita, Emilia, vírgenes; María Sagrario de San Luis Gonzaga, mártir (beata).

Un ángel se aparecía a la Virgen y le entregaba la palma diciendo: «María, levántate, te traigo esta rama de un árbol del paraíso, para que cuando mueras la lleven delante de tu cuerpo, porque vengo a anunciarte que tu Hijo te aguarda». María tomó la palma, que brillaba como el lucero matutino, y el ángel desapareció. Esta salutación angélica, eco de la de Nazaret, fue el preludio del gran acontecimiento. Poco después, los Apóstoles, que sembraban la semilla evangélica por todas las partes del mundo, se sintieron arrastrados por una fuerza misteriosa que les llevaba a Jerusalén en medio del silencio de la noche. Sin saber cómo, se encontraron reunidos en torno de aquel lecho, hecho con efluvios de altar, en que la Madre de su Maestro aguardaba la venida de la muerte. En sus burdas túnicas blanqueaba todavía, como plata desecha, el polvo de los caminos: en sus arrugadas frentes brillaba como un nimbo la gloria del apostolado. Se oyó de repente un trueno fragoroso; al mismo tiempo, la habitación se llenó de perfumes, y Cristo apareció en ella con un cortejo de serafines vestidos de dalmáticas de fuego.

Arriba, los coros angélicos cantaban dulces melodías; abajo, el Hijo decía a su Madre: «Ven, escogida mía, yo te colocaré sobre un trono resplandeciente, porque he deseado tu belleza». Y María respondió: «Mi alma engrandece al Señor». Al mismo tiempo, su espíritu se desprendía de la tierra y Cristo desaparecía con él entre nubes luminosas, espirales de incienso y misteriosas armonías. El corazón que no sabía de pecado había cesado de latir; pero un halo divino iluminaba la carne nunca manchada. Por las venas no corría la sangre, sino luz que fulguraba como a través de un cristal.

Después del primer estupor, se levantó Pedro y dijo a sus compañeros: «Obrad, hermanos, con amorosa diligencia; tomad ese cuerpo, más puro que el sol de la madrugada; fuera de la ciudad encontraréis un sepulcro nuevo. Velad junto al monumento hasta que veáis cosas prodigiosas». Se formó un cortejo. Las vírgenes iniciaron el desfile; tras ellas iban los Apóstoles salmodiando con antorchas en las manos, y en medio caminaba san Juan, llevando la palma simbólica. Coros de ángeles agitaban sus alas sobre la comitiva, y del Cielo bajaba una voz que decía: «No te abandonaré, margarita mía, no te abandonaré; porque fuiste templo del Espíritu Santo y habitación del Inefable». Acudieron los judíos con intención de arrebatar los sagrados despojos. Todos quedaron ciegos repentinamente, y uno de ellos, el príncipe de los sacerdotes, recobró la vista al pronunciar estas palabras: «Creo que María es el templo de Dios».

Al tercer día, los Apóstoles que velaban en torno al sepulcro oyeron una voz muy conocida, que repetía las antiguas palabras del Cenáculo: «La paz sea con vosotros». Era Jesús, que venía a llevarse el cuerpo de su Madre. Temblando de amor y de respeto, el Arcángel San Miguel lo arrebató del sepulcro, y, unido al alma para siempre, fue dulcemente colocado en una carroza de luz y transportado a las alturas. En este momento aparece Tomás sudoroso y jadeante. Siempre llega tarde; pero esta vez tiene una buena excusa: viene de la India lejana. Interroga y escudriña; es inútil, en el sepulcro solo quedan aromas de jazmines y azahares. En los aires, una estela luminosa, que se extingue lentamente, y algo que parece moverse y que se acerca lentamente hasta caer junto a los pies del Apóstol. Es el cinturón que le envía la virgen en señal de despedida.

Esta bella leyenda iluminó en otros siglos la vida de los cristianos con soberanas claridades.

Nunca la Iglesia quiso incorporarla a sus libros litúrgicos, pero la dejó correr libremente para edificación de los fieles. Penetró en todos los países, iluminó a los artistas e inspiró a los poetas. Parece que resurgió, una vez más, en el valle de Josafat, allá donde los cruzados encontraron el sepulcro en el que se habían obrado tantas maravillas y sobre el cual suspendieron tantas lámparas. Como la piedad popular quiere saber, pidiendo certezas y realidades, la leyenda dorada aparece con los rasgos con que el oriental sabe tejerlos entre el perfume del incienso y azahares, adornada con estallidos y decorada con ángeles y pompas del Cielo. Se difunde en el siglo v en Oriente con el nombre de un discípulo de San Juan, Melitón de Sardes; Gregorio de Tours la pasa a las Galias; los españoles la leen en el fervor de la reconquista con peregrinos detalles y toda la Cristiandad busca en ella durante la Edad Media alimento de fe y entusiasmo religioso.

Ni fecha, ni lugar. ¿Cómo fue el prodigio de la Asunción de Santa María al Cielo? Escudriñando la Tradición hay un velo impenetrable. San Agustín dice que pasó por la muerte, pero no se quedó en ella. Los Orientales gustan de llamarla Dormición con ánimo de afirmar la diferencia. ¿Tránsito? Separación inefable. Ni el Areopagita, ni Epifanio, ni Dante acertaron a describir lo real indescriptible, inefable: el último eslabón de la cadena que se inicia con la Inmaculada Concepción y, despertando secretos armónicos, apostilla la Asunción con la Coronación que el arte de Fra Angélico se atreve a plasmar con pasta conservada en el Louvre. La Iglesia celebra, junto al Resucitado-Hijo triunfante, a la Madre, singularmente redimida, Glorificada desde la Traslación.

Horarios de Misa

 

De martes a sábado, por la tarde: 19 horas

Domingos y festivos, por la mañana: 10 y 12 horas

Los lunes no habrá celebración Eucarística

Atención Cáritas Parroquial

Cáritas Acogida: miércoles de 17,30 a 19 horas.

Voluntariado que atiende las necesidades de las personas y familias de la demarcación parroquial con escasos recursos.

Cáritas Ropero: martes y jueves de 17 a 19 horas.

Voluntariado que recicla la ropa que otras personas donan y posteriormente es expuesta para las personas que la necesiten. Ubicación del ropero en c. Rincón de Ademuz nº 14.

Cáritas Economato: 3º lunes de cada mes de 17 a 19 horas.

Voluntariado que atiende y ayuda a personas y familias en situación difícil en la cesta de la compra.

 

Petición de oraciones

Despacho Parroquial

Miércoles, por la mañana: de 10 a 11

Martes y Viernes, por la tarde: de 17,30 a 18,30

Próximos Eventos

    Presentación del Señor. Fiesta de la Candelaria.
    Lunes, 02 de Febrero de 2026
    Simeón- bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación. (Lc 2, 28ss)
    Domingo V T.O.
    Domingo, 08 de Febrero de 2026
    Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 16)

Noticias

    Fiesta de Santa Inés y de San Vicent.-  (14 enero 2026) El día 21 de enero celebramos la fiesta de SANTA INÉS VIRGEN Y MARTIR cotitular de nuestra parroquia. La celebración solemne será el domingo siguiente en misa de 12h.  Inés (291?-304). Los..

Tiempo de Reflexión

    ¿Sabes amar?  "Yo estoy aprendiendo... Estoy aprendiendo a aceptar a las personas a pesar de que me decepcionen, cuando no se ajustan al ideal que tengo de ellas, incluso cuando me hieren con palabras o acciones inesperadas. Es difícil aceptar a las personas como son y no como..

Reseñas Bibliográficas de interés

    LA PALABRA Y SILENCIO DE DIOS Y SOBRE DIOS Autor: MARTINEZ DIEZ, FELICISIMO Colección y núm: FRONTERA, 10023 Editorial: SAN PABLO COMUNICACION      ISBN 9788428554596 Fecha de publicación: 22/02/2018 SINOPSIS ..